Hoy en el diario El Levante ha aparecido una noticia en la que un chico con dos carreras y un máster narraba en una carta que estaba limpiando WC's en Londres. La carta viene a denunciar que en España él ni siquiera ha tenido la posibilidad de que se valoren sus titulaciones o aptitudes. El joven aclara que limpiar le parece una tarea totalmente digna y que, además, no le avergüenza en absoluto estar haciéndolo. Lo que de verdad le avergüenza es que en su propio país no le hayan dado la posibilidad de trabajar teniendo en cuenta su esfuerzo académico.
A mí me parece una denuncia, reclamación o queja totalmente coherente. Si el Estado proporciona una serie de becas y facilidades (o al menos, lo hacía antes, porque ahora hemos pasado a ser uno de los países con más tasas universitarias y menos becas) para que sus ciudadanos se formen, lo normal es que cuando el ciudadano esté en edad de trabajar pueda "pagarle" esos esfuerzos al Estado con mano de obra cualificada. De ahí que en países como Finlandia u otros, cuiden tanto a sus estudiantes, ya sea con becas o con otras medidas de protección social. Al final, les sale rentable porque esos estudiantes acaban devolviendo a la sociedad lo que la sociedad les ha dado.
Ahora mismo, en España el ministro Wert ensalza la cultura del esfuerzo en materia académica proponiendo un sistema educativo que nada tiene que ver con las políticas del sistema finés, pero ¿de qué sirve si te esfuerzas para sacar los mejores resultados posibles estudiando y luego no hay recompensa o la recompensa es ínfima en comparación con el esfuerzo?, ¿de qué sirve matarse a estudiar si al final sólo se valora si eres "hijo de..." o "primo de..." a la hora de entrar en el mercado laboral?
Al instante de la publicación de la noticia en el diario ha aparecido el primer iluminado de la semana (y sus respectivos borregos poniéndole "me gusta") con el siguiente comentario respondiendo sobre lo que pensaba de la noticia:
Ahora mismo, en España el ministro Wert ensalza la cultura del esfuerzo en materia académica proponiendo un sistema educativo que nada tiene que ver con las políticas del sistema finés, pero ¿de qué sirve si te esfuerzas para sacar los mejores resultados posibles estudiando y luego no hay recompensa o la recompensa es ínfima en comparación con el esfuerzo?, ¿de qué sirve matarse a estudiar si al final sólo se valora si eres "hijo de..." o "primo de..." a la hora de entrar en el mercado laboral?
Al instante de la publicación de la noticia en el diario ha aparecido el primer iluminado de la semana (y sus respectivos borregos poniéndole "me gusta") con el siguiente comentario respondiendo sobre lo que pensaba de la noticia:
Como siempre, estos "iluminados" opinan sin leer la noticia, sólo leyendo el titular. Si hubieran leído la noticia habrían leído lo siguiente:
Lo peor es que hay borregos que caen en la misma trampa y le dan al "me gusta" para reafirmar la opinión del susodicho. Pero aparte de la ignorancia o descuido que esto pueda suponer, también está el hecho de que hay gente que realmente piensa que ésta no es una noticia importante o que ese chaval es un snob que desprestigia cierto tipo de trabajos. Eso aún habiendo leído la noticia.
A ver, rebonicos, es obvio que a este chaval no se le caen los anillos por currar de lo que sea, ni a él ni a muchos de los titulados universitarios que estamos en su misma situación. Sí, uno comprende que la felicidad está en otros lugares y que no pasa nada si se acaba currando de algo que no esperas porque al final las personas somos felices con las cosas más pequeñas. Al final, todo el mundo puede adaptarse, conformarse y cambiar el chip para ser feliz de la forma más humilde y sencilla posible. ¡Pero es que el debate no es ese! Ésta no es más que otra forma de distraer la atención del público de un problema social real. Y os pido que os fijéis porque éste argumento de "la felicidad en las cosas sencillas", lo usa mucha gente que, habiendo encontrado o no la felicidad en el proceso de irse fuera o trabajar de algo que no se esperaba, se acaba cargando la parte importante del debate: la precaria situación laboral y de pérdida de derechos que vive nuestro país. Ojo, no digo que todos lo hagan a propósito, pero sí que hay mucha gente que se basa en sus experiencias personales para camuflar un grave problema social. Es pa' decirles: "Chico, ¡egocéntrico! Que no estamos hablando de ti y de lo bien que estás en Quiridistán trabajando de ordeñador de cabras, colega".
A ver, rebonicos, es obvio que a este chaval no se le caen los anillos por currar de lo que sea, ni a él ni a muchos de los titulados universitarios que estamos en su misma situación. Sí, uno comprende que la felicidad está en otros lugares y que no pasa nada si se acaba currando de algo que no esperas porque al final las personas somos felices con las cosas más pequeñas. Al final, todo el mundo puede adaptarse, conformarse y cambiar el chip para ser feliz de la forma más humilde y sencilla posible. ¡Pero es que el debate no es ese! Ésta no es más que otra forma de distraer la atención del público de un problema social real. Y os pido que os fijéis porque éste argumento de "la felicidad en las cosas sencillas", lo usa mucha gente que, habiendo encontrado o no la felicidad en el proceso de irse fuera o trabajar de algo que no se esperaba, se acaba cargando la parte importante del debate: la precaria situación laboral y de pérdida de derechos que vive nuestro país. Ojo, no digo que todos lo hagan a propósito, pero sí que hay mucha gente que se basa en sus experiencias personales para camuflar un grave problema social. Es pa' decirles: "Chico, ¡egocéntrico! Que no estamos hablando de ti y de lo bien que estás en Quiridistán trabajando de ordeñador de cabras, colega".
Yo estoy de acuerdo con que podemos encontrar la felicidad en caminos muy diversos e inescrutables, en absoluto me burlo del ordeñador de cabras, es más aceptaría un trabajo de ordeñadora de cabras en Quiridistán de buen grado, e incluso sería positiva pensando que podría hacerme feliz porque la felicidad es más que un curro.
Pero aquí hablamos de un problema social real que tiene que ver con la falta de oportunidades en un país que se está yendo al garete. Y sobre todo, esa falta de oportunidades se refleja en partes de la población que viven situaciones ya de por sí muy complicadas. Estamos hablando de cómo, poco a poco, se precariza la actividad laboral y nos quedamos en bragas ante la falta de derechos: despidos incoherentes, sueldos efímeros para miembros de familias numerosas que intentan mantener a flote a toda la tropa, falta de protección laboral y social, personas de 50 años con 40 cotizados que están ahora en paro, gente a la que le gustaría estar con su familia en su país y está trabajando fuera, personas con titulaciones e idiomas que no encuentran trabajo, etc. Lo que se reclama es un aumento de oportunidades, la posibilidad de elegir no sólo para los más pudientes sino también para el resto, el hecho de que un país bien gestionado sepa involucrar a todos sus miembros en su sistema laboral de la manera más inteligente posible.
@LReplicante.

¿Dónde se firma para lo de ordeñar cabras? xDDD
ResponderEliminarA ver, que yo lo leí y lo entendí a la primera. Es frustrante, no porque estés limpiando WCs, sino por la mentira: Estudia y serás recompensado. Esfúerzate y verás como todo va bien. Y oye, yo he trabajado en hostelería, y sé la mala ostia que se te pone algunos días, así que me imagino a este chico, ahí limpiando los servicios, después de toda la tarde de aguantar y sonreir, y es que te tiene que hervir hasta la bilis. No por limpiar váteres, que es muy digno, sino por el timo general. Por no hablar de que esté limpiando servicios en Londres, porque aquí ni de eso hay trabajo. ¡Ay!
Eso, y luego aguantar el desprecio creciente hacia los inmigrantes que está creciendo más y más en algunos lugares, Reino Unido entre ellos...
Pues ya lleva 6 "me gusta" el tío que criticaba al chaval. Es que la gente es lerda, lerda... si siguen pensando así, entiendo perfectamente porque España está como está.
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