Este blog nace con la idea de escribir artículos desde la perspectiva de una licenciada en filosofía en paro. Especifico que todos los artículos del blog son artículos de opinión abiertos a debate. En ningún momento intento imponer mi visión particular del mundo a los demás, aunque sean mis opiniones las que aquí expreso.

martes, 8 de octubre de 2013

Evolución de la Educación Secundaria durante el siglo XX en España.


Últimamente han salido las noticias del informe PISA que dice que el informe educativo de adultos también deja a España a la cola de la OCDE: Los ciudadanos de 16 a 65 años están a 19 puntos de la media de comprensión lectora y a 23 en matemática. Posteriormente, ha salido una entrevista en el diario.es a José Saturnino Martínez, profesor de Sociología de la Universidad de la Laguna, que dice que lo que demuestra el estudio es que la educación ha ido a mejor y no a peor como nos están vendiendo. ¿En qué quedamos? El PP va a defender que la culpa es de la LOGSE y demás leyes socialistas en educación, el PSOE va a decir que los datos de la OCDE en realidad son buenos. ¿No hay unas declaraciones un poco más objetivas y menos sujetas a los intereses políticos?

Es cierto que España está a la cola de la OCDE, y sin embargo, no ha habido un retroceso en el sistema educativo español. Es decir, sí que ha habido una evolución en la educación en España desde la LGE (1970) porque lo que había antes de la LGE... ¡esperad! ¡Lo que había antes de la LGE se parece mucho a la Ley Wert y por aquel entonces aún no había muerto Franco! Para ser justos, en realidad la LGE se implantó 4 años antes de que muriera Franco, pero bueno, se veía venir la "desgracia".

Nuestro sistema educativo es una bazofia
según los datos del informe PISA y necesita replantearse desde sus raíces, los socialistas no han sabido hacerlo y por eso estamos como estamos. Aunque también es cierto que, como bien dice José Saturnino Martínez, en los datos se nota el cambio generacional, como la integración de las clases sociales y ambos sexos a un sistema educativo obligatorio y gratuito. 

Sin embargo, el sistema educativo que deja la Ley Wert muy probablemente sí suponga una vuelta al franquismo metafórico, nos creemos que "cualquier tiempo pasado fue mejor" privatizando y poniendo los coles sólo para los ricos, la educación superior sólo para los ricos, separando por clase social, por sexos, y poniendo reválidas de un sólo examen desde Madrid sin dejar opción ni diversidad a las demás CCAA: ¡UNO grande y libre! En fin, lo que está pasando con la educación es vergonzoso. 

Aquí os dejo un resumen de la Evolución de la Educación Secundaria durante el siglo XX en nuestro país que escribí para el Máster en Formación del Profesorado de Secundaria con el objetivo de indicaros qué era lo que había antes de la LGE durante la dictadura franquista. Además haré un pequeño repaso por las posteriores leyes educativas democráticas.

Como ya he dicho, muy a mi pesar, lo que había antes de la LGE es muy similar a lo que pretende hacer Wert con la LOMCE. La única diferencia es que antes de la LGE se supone que estábamos en dictadura y ahora estamos en democracia. Por lo que se ve, una democracia muy hipócrita. Aquí está la clave para entender lo que dice
José Saturnino Martínez, y sin embargo, pienso que se queda corto en la entrevista porque no acaba de criticar el sistema educativo en su conjunto. No nos engañemos, los datos del informe PISA en España son malísimos en comparación con el resto de países, pero hay que contextualizarlos y saber por qué la LOMCE no va a dejarnos en mejor situación en el futuro.

Evolución de la Educación Secundaria durante el siglo XX en nuestro país

La evolución de la Educación Secundaria durante el siglo XX en nuestro país tiene su base en las siguientes leyes, de las cuales aquí se desarrollarán sobre todo dos: La Ley General de la Educación (LGE) y la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE):
 

Ley General de Educación (LGE) de 1970

Ley Orgánica de Estatutos Escolares (LOECE) de 1980

Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación (LODE) de 1985

Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) de 1990

Ley Orgánica de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros Docentes (LOPEG) de 1995


Antes de comenzar a desentrañar las características de la Ley General de Educación (LGE) aprobada en 1970 -cuatro años antes de la muerte del dictador Francisco Franco- es conveniente tener algunas nociones básicas sobre la situación de la educación en España durante la dictadura franquista basada principalmente en la desigualdad, el control de la Iglesia y una estructura de sistema dual -cuya base residía en el siglo XIX- que fomentaba la desigualdad entre clases y sexos, así como la precarización de la enseñanza primaria[1]: La educación actuaba como un vehículo transmisor de la ideología -católica y patriotica-, se da una politización de la educación -orientación doctrinaria de las materias educativas-, enseñanza obligatoria de la religión en todas las escuelas y el derecho de la Iglesia a la inspección de la enseñanza en los centros docentes, separación de sexos, el Estado deja la labor educativa en manos de la Iglesia, doble vía: bachillerato para las élites -clases acomodadas o dirigentes- y otra vía para las clases desfavorecidas. Este tipo de sistema educativo se caracterizó por ser elitista y selectivo. Sin embargo, durante la década de los 50 se empieza a dar un nuevo enfoque a la educación, menos dogmático y más atento a la calidad de la enseñanza.  

Por fin, la Ley General de Educación (LGE) aprobada en 1970 supuso un cambio importante en la situación educativa española, así como un reconocimiento implícito del fracaso de la educación autoritaria de los años anteriores.  

A finales de la década de 1960, la población de 14 años se distribuía del siguiente modo, esta es la situación a la que la LGE pretendía hacer frente: 
 
El 10% cursaba enseñanza primaria.
El 25% cursaba bachillerato.
El 5% cursaba formación profesional.
El 1% cursaba otros estudios de grado medio.
El 59% había abandonado el sistema educativo.


Por tanto, esta ley significó la ruptura del sistema dual mantenido por el siglo XIX, llevándola a cabo mediante la creación de un nivel educativo obligatorio y común para todos: la educación general básica (EGB) de los 6 a los 13-14 años. Esto supuso la uniformidad de la enseñanza en un sistema no discriminatorio en el que se suprimió la doble vía de bachillerato que fomentaba la desigualdad entre las élites y las clases desfavorecidas -la mayoría de la población- y el reconocimiento de la función docente del Estado en la planificación de la enseñanza. Además, el alumno que hubiera obtenido el título de graduado escolar tenía la opción de matricularse en un bachillerato de tres cursos. Por otra parte, quienes no obtenían el graduado estaban en la obligación de matricularse en la formación profesional de primer grado, que duraba dos cursos. Desde un bachillerato, unificado y polivalente, se ofrecían dos vías al alumnado: el curso de orientación universitaria y la formación profesional de segundo grado. En este sentido, aparte de existir una preocupación por la calidad de la enseñanza, hubo una preocupación por establecer relaciones entre el sistema educativo y el mundo laboral. 

Sin embargo, esta ley recibió fuertes críticas, tanto por parte de los sectores conservadores como por parte de los sectores progresistas. Además, una cosa fue la intención de los reformadores al redactar la ley y otra muy distinta la realidad, la teoría puede ser inmejorable, pero al final, cada sistema educativo genera su propia lógica interna.

 Tras la muerte de Franco y la constitución de 1978 se crea la LOECE en 1980. La LOECE fue una ley referente a la organización de los centros que modificó la LGE tras la constitución, sobre todo se caracteriza por intentar dar un paso adelante en el proceso de democratización y participación de la sociedad en el proceso educativo[2].  

Por otra parte, la LODE[3] de 1985 fue también una ley referente a la organización de los centros que deroga la LOECE de 1980. Es la única ley referente a la organización de centros que mantiene la LOE (Ley Orgánica de Educación) de 2006, todas las demás son derogadas por esta ley. 

La reforma del sistema educativo de la LOGSE de 1990 nació para resolver determinados problemas que surgieron en la reforma anterior que tenían su base, a juicio del ministerio, en cinco «nudos» de los cuales cuatro se referían a la enseñanza secundaria: 
 
1. Las dificultades curriculares de la segunda etapa de la EGB.

2. La pervivencia de una doble titulación al final de la misma.

3. El academismo del bachillerato, su profunda desconexión con el entorno social, cultural y profesional, sus elevadas tasas de abandono y la escasa entidad propia del título de bachiller.

4. La insuficiente valoración de la formación profesional y su escasa flexibilidad e inadaptación a las necesidades productivas.

La LOGSE intentó resolver estos nudos, pero a su vez planteó nuevos problemas e interrogantes. Los objetivos de la reforma, establecidos en el Libro Blanco y la LOGSE consistían en: extender la educación obligatoria y común desde los 6 hasta los 16 años, reducir la enseñanza primaria a seis cursos, regular la etapa previa a la escolaridad obligatoria: educación infantil (no obligatoria) de 0-3 años y de 3-6, establecer la estructura más adecuada de las etapas educativas, transformar la formación profesional, mejorar la calidad de la enseñanza, cambiar el currículo mejorando sus aspectos básicos -objetivos, contenidos, metodología y criterios de evaluación-, y conseguir una mayor equidad en la educación atendiendo a las desigualdades. Este tipo de sistema educativo se caracteriza por ser de tipo comprensivo -deja de ser elitista y selectivo como ocurría en el siglo XIX y durante la dictadura franquista- sino que garantiza la educación pública y gratuita para todo el mundo en una búsqueda de la igualdad en el acceso a la educación, además de prestar atención a la diversidad.

Por último, la LOPEG de 1995 es una ley que se refiere a la organización de los centros,  básicamente lo que hace es regular la organización y funciones de los órganos de gobierno de los centros públicos para adecuarlos a lo establecido en la LOGSE.




[1] Una de las características estructurales del sistema educativo del siglo XIX se basaba en que fue un sistema dual basado en la desigualdad: la enseñanza primaria no tenía relación alguna con la segunda enseñanza o bachillerato, las clases acomodadas o dirigentes del régimen liberal pusieron el sistema educativo al servicio de sus intereses, renunciaron a construir un sistema educativo nacional en que el Estado tomara las riendas de la educación: “La ausencia de segmentación horizontal en la segunda enseñanza sí fue, por el contrario, un signo distintivo frente a los sistemas de otros países, como Fracnia o Alemania, que desde mediados del siglo XIX habían creado, junto al bachillerato clásico, una segunda enseñanza técnica o moderna”. Por otra parte, otra característica era “la debilidad inclusiva de la escuela primaria y el excesivo desarrollo cuantitativo de las enseñanzas media y superior”.  IMBERNÓN, F. (coord.) (2.011): Procesos y contextos educativos: enseñar en las instituciones de educación secundaria, Editorial GRAÓ, Barcelona, 2010, pp. 21

[2] Se crean consejos de dirección, une lo legislado para primaria y secundaria, concede libertad para la creación de centros docentes, se enfatiza la ideología de los titulares de los centros, ya que se les otorga el derecho a establecer el ideario del mismo.
[3] Garantiza una enseñanza básica, gratuita y obligatoria para todos y el derecho a la libre enseñanza. Garantiza el acceso sin discriminaciones a los niveles superiores de educación. Regula la participación de la sociedad en la educación a través de la creación de los Consejos Escolares. Reconocimiento de la libertad de asociación, federación y confederación de los padres y de los alumnos. Racionaliza la oferta de puestos escolares financiados con fondos públicos creando una red de centros privados concertados. El gobierno de los centros queda depositado en sus órganos de gobierno colegiados y unipersonal. Es la primera vez que se eligen democráticamente a los directores/as escolares.

BIBLIOGRAFÍA:



- Aparisi, J. A. y Gargallo, B. (coords.) (2.010): PROCESOS Y CONTEXTOS EDUCATIVOS: MÁSTER EN PROFESOR/A DE EDUCACIÓN SECUNDARIA. Cap. 1 (Cruz, J. I.): El sistema educativo español. Editorial TIRANT LO BLANCH
- Imbernón, F. (coord.) (2.011): PROCESOS Y CONTEXTOS EDUCATIVOS: ENSEÑAR EN LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SECUNDARIA. Cap. 1 (Viñao, A.): El sistema educativo español: evolución histórica. Editorial GRAÓ
- Marchesi, A. y Martín, E. (2.000): CALIDAD DE LA ENSEÑANZA EN TIEMPOS DE CAMBIO. Anexo: El cambio educativo en España. Editorial ALIANZA

@LReplicante.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Carta a Alejandro Gándara.

En respuesta al siguiente artículo: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/escorpion/2013/10/02/las-penas-del-joven-wert.html
El sistema educativo español es muy criticable, pero el argumento que ud. utiliza para criticar específicamente a la asignatura de Filosofía se puede usar para criticar absolutamente cualquier asignatura del Bachillerato. Matemáticas, Biología, Física, Química, Lengua, Historia... todas estas asignaturas tienen su parte memorística, su parte aburrida, su parte tediosa. Más, sobre todo, cuando en 2º de Bachillerato (y en 1º si se tercia) todas las asignaturas están enfocadas a que los alumnos aprueben el examen de las PAU. Todas estas asignaturas las puede impartir un profesor mediocre que haga de la clase un completo desastre o un profesor excelente que, a pesar de la carga de las PAU, haga de la clase una clase amena e interesante. Aun así, existe tanta variedad, que a algunos alumnos les sevirá sobremanera lo aprendido y a otros nada en absoluto. Lo que sí es cierto es que sobre cualquiera de estas asignaturas, en los cursos de Bachillerato, cualquier persona concreta podría formular la pregunta: ¿de qué me sirve? Efectivamente, en el Bachillerato ya no se dan conocimientos básicos, se supone que ya hemos aprendido a leer, sumar, restar y multiplicar. ¿Para qué sirve todo lo demás?

Si ud. quisiera ser de verdad transgresor criticaría todo el sistema educativo empezando por sus raíces, pero criticar todo el sistema educativo significa criticar el sistema capitalista que crea productos de fábrica (alumnos) para integrarlos bien frescos al mercado laboral. Podría hacer como he hecho yo y criticar todas las asignaturas del Bachillerato, el examen de las PAU e incluso poner en cuestión el Bachillerato mismo. Podría poner en cuestión a la escuela capitalista como institución carcelaria que crea clones con cerebros hiperadaptables a la sociedad capitalista actual: mercado, utilidad, compra, venta. Personitas que empiezan siendo creativas e innovadoras cuando tienen 5 años acaban siendo masas cerebrales clónicas y amorfas. Pero no, ud. simplemente está criticando la asignatura de Filosofía.

Si ud. quisiera estar en contra del sistema educativo en España, criticaría el excesivo número de alumnos por aula que hace que los alumnos se hacinen como anchoas en latas, criticaría las clases-búnker que se caen a pedazos, los recortes en el profesorado que repercuten directamente en el alumnado, la falta de material en las aulas por culpa de estos mismos recortes, el recorte en las becas para libros, y un largo etcétera de cosas criticables. Criticaría las 2 reválidas de la LOMCE: una para obtener el título de la ESO en 3º, en la que los alumnos tendrán que elegir excluyentemente entre ser de FP o Universitarios; otra para obtener el título de Bachillerato y acceder a la Universidad. Criticaría que los exámenes serán de carácter estatal y externo, y podrán corregir los exámenes profesores que no pertenezcan a la función pública. Criticaría que esto supone una vuelta a un sistema excluyente, elitista y segregador (por clase social y sexos). Criticaría que en 6º de primaria se hará un examen para "orientar" y lo que se entiende por "orientar" en la LOMCE no es ayudar para que el niño tenga más oportunidades de evolucionar, sino excluir: 'Oiga, que su hijo es subnormal, es idiota, no vale pa' estudiar'. Como si los niños no cambiaran con los años y más a esas edades. Pero no, ud. simplemente está criticando la asignatura de Filosofía.

Si ud. quisiera defender realmente a las demás asignaturas de Bachillerato que no son Filosofía, en contra de mi argumeto principal, diría que lo que digo no es cierto en absoluto. Ud. diría que cómo no va a ser útil la Física o la Química, que a pesar de su parte tediosa, tienen también una parte eminentemente práctica y sirve para que los alumnos se acerquen mínimamente a los contenidos y la marcha que verán en la Universidad. Ud. diría que las Matemáticas del Bachillerato sí que sirven porque aunque eso de las integrales no lo use el ciudadano medio, se llega a aprender y desarrollar un pensamiento lógico y abstracto que es necesario para muchas áreas de la vida diaria. Además, a lo mejor, diría que la Historia ayuda a comprender mejor el mundo que nos rodea y nuestro pasado, y además aumenta nuestra capacidad de comprensión de lectura y habilidades en escritura.

Y una vez dicho esto, yo debería preguntarle: ¿entonces por qué la Filosofía no es una asignatura más?, ¿acaso no comparte todo eso que he dicho de las demás asignaturas? Una asignatura, que a pesar de la inutilidad de todas las asignaturas de Bachillerato, puede aportar de manera transversal una gran capacidad lógica y abstracta, un aumento de la comprensión lectora y las habilidades de escritura al nivel del de Historia y Lengua (e incluso mayor), puede ayudar a formar personas críticas con la sociedad en la que vivimos, a distinguir las falacias de los argumentos correctos y a construir estos argumentos, e incluso nos puede ayudar a comprender los intereses del mundo y las herramientas que usan esos "interesados" (políticos, banqueros, fuerzas de autoridad, medios de comunicación) de manera global al nivel de un ingeniero, pero en materia social. ¿Por qué el problema es la Filosofía como asignatura y no el sistema educativo en el que está enmarcada?, ¿por qué se asume siempre que no existen profesores de Filosofía que sepan hacer de la asignatura algo maravilloso, aun teniendo en cuenta el horrible y precario sistema educativo en el que está enmarcada? Y exactamente, lo mismo me podría preguntar sobre cualquier asignatura del Bachillerato, no sólo de Filosofía. Pero ud. se limita a criticar la asignatura de Filosofía.

Al final, lo único que demuestra con ello es lo vago, pobre e insulso de sus argumentos, porque mire si hay cosas criticables en el sistema educativo que me he sacado de la manga en un cuarto de hora. Pero ud. se limita a criticar la asignatura de Filosofía.

@LReplicante.

Cine: Ink (2009)

Como ya dije en el apartado de Aviso del blog, me gustaría usar el blog para hablar de más cosas aparte de política. Una de las cosas sobre las que quiero hablar es el cine, aunque intentaré no hablar de las películas que todo el mundo haya visto ya. Así que me gustaría dejaros mi primera crítica para recomendaros la siguiente película.

La película se llama Ink (2009), la encontré buscando cine independiente de USA, está escrita y dirigida por el director Jamin Winans, todavía poco conocido, por desgracia. Ink está hecha con un presupuesto casi ínfimo (250000 dólares) y su género sería el de fantasía, en el summary de su website la describen como un "oscuro cuento de hadas". La película trata de una guerra entre el mundo de los sueños y las pesadillas a razón de que un mercenario rapta a una niña, a quien logra despertar en el mundo onírico. Al principio no se sabe muy bien cuáles son sus motivos, pero poco a poco la cinta va adquiriendo sentido.




Parece que la peli tuvo muchos problemas de distribución y estuvo poco tiempo en los cines, pero después la subieron a varias plataformas digitales en EEUU donde fue descargada y pirateada más de un millón de veces convirtiéndola los usuarios de la red en número 1 en The Pirate Bay. Gracias a eso se obtuvo su registro y calificación en IMDb, actualmente posee un 6'7 en la web.

Técnicamente se puede decir de la película que es un filme muy bien hecho para el escaso presupuesto del que dispuso. Las escenas de acción son realmente buenas: peleas bien hechas y rápidas. En cuanto a los efectos especiales, teniendo en cuenta el presupuesto, he de decir que no son nada cutres, están bastante bien logrados dentro de sus limitaciones. Aparte de las peleas, me sorprendió el efecto de las caras de las pesadillas, realmente acojonaban esos rostros burocráticos de cabezas enormes que te sonreían a través de una pantalla/espejo parpadeante.

 
Aquí no se aprecia muy bien, la pantalla parpadea incesantemente y las muecas de las pesadillas van cambiando rápidamente, aunque generalmente sonríen.

Ésteticamente está muy bien lograda, a mí algunos escenarios me recuerdan a los de The Matrix (1999) o Dark City (1998), sobre todo los de las pesadillas.

Los actores cumplen su función, no hay ninguna actuación destacable, pero tampoco actúan mal. De hecho, actúan mejor que Tom Hanks o Russell Crowe que son los actores "pan quemao'" por excelencia (es decir, los sustituyes por un pan quemao' y ni te enteras).

Por lo demás, lo más destacable de la película son la historia y sus personajes. Con respecto a la historia, es una historia muy complicada, difícil de llevar a través de la cámara con claridad, y sin embargo, esto es algo que se logra sin problemas. Además, el contexto de la película no ocurre únicamente en el mundo onírico, sino que se alterna con el mundo real. Pienso que es una película bastante profunda, pero sin llegar a resultar tediosa o incomprensible. En parte, la película tiene que ver con el tiempo, y las tramas sobre el tiempo a mí siempre me han parecido bastante enrevesadas. Son tramas que deben narrarse atendiendo mucho a los detalles para que el espectador pueda seguir con facilidad el relato, pero sin dárselo todo hecho. Otra cosa que me gusta de la historia, es la importancia indirecta que se le da a la música, pero de esto no hablaré mucho que no quiero destripar nada.

Los personajes están muy logrados, hay muchos que podríamos destacar y que realmente, si los llega a diseñar Neil Gaiman, todo el mundo estaría ya flipando en colores. Y esa es otra de las cosas que quería decir sobre la película, éste director encajaría genial para hacer una buena serie de The Sandman y lo mejor es que se ahorrarían un presupuesto desorbitado porque si con 4 duros es capaz de hacer una cosa así, imaginemos lo que puede llegar a hacer con un buen presupuesto.

Por decir algo que no me ha gustado de la peli, diré que las escenas sobre el mundo real y la historia perteneciente a esta parte del relato me cansaban un poco, pero es verdad que eran necesarias para que la trama se desenvolviera correctamente. Por otra parte, los escenarios referentes al mundo del sueño (entendiendo sueño por antónimo de pesadilla) se muestran poco, y es verdad que se echa en falta un buen escenario de este mundo, no sólo en el caso de esta película (que aquí se entiende por el escaso presupuesto y porque la trama se desenvuelve más en otros lugares), sino también en el caso de otras. Parece que a los directores les dé miedo ser demasiado "azucarados" mostrando esta parte del mundo onírico. Por ejemplo, una gran película que te lo muestra abiertamente y que estéticamente es impecable en ese sentido es Más allá de los sueños (1998) de Vincent Ward. Sintiéndolo mucho por Peter Jackson, una película que no me gusta nada lo que muestra con respecto al mundo de los sueños (el de las pesadillas está muy bien mostrado porque qué pesadilla hay mayor que lo que le pasa la pobre chiquita en el mundo real) es la peli The Lovely Bones (2009), que vale que una nena pueda tener sueños de adolescente en los que aparezca la revista Bravo, pero yo qué sé... que tampoco son tan simples los niños y adolescentes.

En fin, antes de que me vaya por las ramas. La peli es muy buena dentro de sus limitaciones, es totalmente recomendable, yo le pongo un 8 sobre 10. Disfrutadla.
 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Dos carreras y un máster y limpiando WC's en Londres.

Hoy en el diario El Levante ha aparecido una noticia en la que un chico con dos carreras y un máster narraba en una carta que estaba limpiando WC's en Londres. La carta viene a denunciar que en España él ni siquiera ha tenido la posibilidad de que se valoren sus titulaciones o aptitudes. El joven aclara que limpiar le parece una tarea totalmente digna y que, además, no le avergüenza en absoluto estar haciéndolo. Lo que de verdad le avergüenza es que en su propio país no le hayan dado la posibilidad de trabajar teniendo en cuenta su esfuerzo académico.

A mí me parece una denuncia, reclamación o queja totalmente coherente. Si el Estado proporciona una serie de becas y facilidades (o al menos, lo hacía antes, porque ahora hemos pasado a ser uno de los países con más tasas universitarias y menos becas) para que sus ciudadanos se formen, lo normal es que cuando el ciudadano esté en edad de trabajar pueda "pagarle" esos esfuerzos al Estado con mano de obra cualificada. De ahí que en países como Finlandia u otros, cuiden tanto a sus estudiantes, ya sea con becas o con otras medidas de protección social. Al final, les sale rentable porque esos estudiantes acaban devolviendo a la sociedad lo que la sociedad les ha dado

Ahora mismo, en España el ministro Wert ensalza la cultura del esfuerzo en materia académica proponiendo un sistema educativo que nada tiene que ver con las políticas del sistema finés, pero ¿de qué sirve si te esfuerzas para sacar los mejores resultados posibles estudiando y luego no hay recompensa o la recompensa es ínfima en comparación con el esfuerzo?, ¿de qué sirve matarse a estudiar si al final sólo se valora si eres "hijo de..." o "primo de..." a la hora de entrar en el mercado laboral?

Al instante de la publicación de la noticia en el diario ha aparecido el primer iluminado de la semana (y sus respectivos borregos poniéndole "me gusta") con el siguiente comentario respondiendo sobre lo que pensaba de la noticia:



Como siempre, estos "iluminados" opinan sin leer la noticia, sólo leyendo el titular. Si hubieran leído la noticia habrían leído lo siguiente:


Lo peor es que hay borregos que caen en la misma trampa y le dan al "me gusta" para reafirmar la opinión del susodicho. Pero aparte de la ignorancia o descuido que esto pueda suponer, también está el hecho de que hay gente que realmente piensa que ésta no es una noticia importante o que ese chaval es un snob que desprestigia cierto tipo de trabajos. Eso aún habiendo leído la noticia.

A ver, rebonicos, es obvio que a este chaval no se le caen los anillos por currar de lo que sea, ni a él ni a muchos de los titulados universitarios que estamos en su misma situación. Sí, uno comprende que la felicidad está en otros lugares y que no pasa nada si se acaba currando de algo que no esperas porque al final las personas somos felices con las cosas más pequeñas. Al final, todo el mundo puede adaptarse, conformarse y cambiar el chip para ser feliz de la forma más humilde y sencilla posible. ¡Pero es que el debate no es ese! Ésta no es más que otra forma de distraer la atención del público de un problema social real. Y os pido que os fijéis porque éste argumento de "la felicidad en las cosas sencillas", lo usa mucha gente que, habiendo encontrado o no la felicidad en el proceso de irse fuera o trabajar de algo que no se esperaba, se acaba cargando la parte importante del debate: la precaria situación laboral y de pérdida de derechos que vive nuestro país. Ojo, no digo que todos lo hagan a propósito, pero sí que hay mucha gente que se basa en sus experiencias personales para camuflar un grave problema social. Es pa' decirles: "Chico, ¡egocéntrico! Que no estamos hablando de ti y de lo bien que estás en Quiridistán trabajando de ordeñador de cabras, colega".

Yo estoy de acuerdo con que podemos encontrar la felicidad en caminos muy diversos e inescrutables, en absoluto me burlo del ordeñador de cabras, es más aceptaría un trabajo de ordeñadora de cabras en Quiridistán de buen grado, e incluso sería positiva pensando que podría hacerme feliz porque la felicidad es más que un curro.

Pero aquí hablamos de un problema social real que tiene que ver con la falta de oportunidades en un país que se está yendo al garete. Y sobre todo, esa falta de oportunidades se refleja en partes de la población que viven situaciones ya de por sí muy complicadas. Estamos hablando de cómo, poco a poco, se precariza la actividad laboral y nos quedamos en bragas ante la falta de derechos: despidos incoherentes, sueldos efímeros para miembros de familias numerosas que intentan mantener a flote a toda la tropa, falta de protección laboral y social, personas de 50 años con 40 cotizados que están ahora en paro, gente a la que le gustaría estar con su familia en su país y está trabajando fuera, personas con titulaciones e idiomas que no encuentran trabajo, etc. Lo que se reclama es un aumento de oportunidades, la posibilidad de elegir no sólo para los más pudientes sino también para el resto, el hecho de que un país bien gestionado sepa involucrar a todos sus miembros en su sistema laboral de la manera más inteligente posible.

@LReplicante.