Este blog nace con la idea de escribir artículos desde la perspectiva de una licenciada en filosofía en paro. Especifico que todos los artículos del blog son artículos de opinión abiertos a debate. En ningún momento intento imponer mi visión particular del mundo a los demás, aunque sean mis opiniones las que aquí expreso.

martes, 16 de junio de 2015

Zapata, el humor negro y la hipocresía.


Es probable que no tenga mucho más que decir al respecto sobre este tema, ya que son muchos los medios de comunicación que han hablado sobre ello expresando sus diferentes opiniones. Desde mi punto de vista, uno de los medios de comunicación que mejor explicación ha dado sobre lo ocurrido ha sido el diario.es con su artículo Sobre el Holocausto, el humor y la política madrileña, lo podéis leer pinchando en el enlace sobre el título. De este artículo, lo que también vale muchísimo la pena leer son los enlaces que aporta su escritor, Íñigo Sáenz Ugarte, os aconsejo que no os saltéis ni una línea, ni del artículo ni de los enlaces que aparecen en él. Incluso os diría, que para informaros más, pinchárais también en los enlaces de los artículos a los que os han llevado los enlaces del artículo fuente del diario.es, así en plan Inception, pero eso ya lo dejo a vuestro criterio. 

Aunque ya en el artículo se explica resumidamente lo sucedido en 2011 con Nacho Vigalondo, haré un pequeño esbozo con algunas aclaraciones para ponernos en contexto. La historia se divide en dos partes, por así decir, la de Nacho Vigalondo y la de Guillermo Zapata.

Vayamos a la primera parte. En 2011, en su cuenta de twitter, a Nacho Vigalondo se le ocurrió publicar un chiste de humor negro sobre el Holocausto una vez hubo llegado a 50000 seguidores. En parte, Nacho Vigalondo quiso hacer una especie de experimento social con el twitt que publicó, el experimento consistía en hacerse pasar por un villano que había conseguido miles de seguidores en twitter haciéndose pasar por otra persona, un cineasta que realmente no era tal... MUAHAHAHA. Para más datos, la publicación que hizo Vigalondo fue exactamente la siguiente: “Ahora que tengo más de cincuenta mil followers y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El holocausto fue un montaje!”. Cualquier persona inteligente, puede entender que el mensaje se trataba de una broma, como Nacho Vigalondo explicó posteriormente: Imaginemos que yo fuese un villano de opereta con un plan maléfico, consistente en acaparar followers con excusas falsas (una carrera como cineasta) y, cuando acumulase un número lo suficientemente alto, sembrar el caos con mensajes devastadores. La idea era twittear un puñado de esas revelaciones, pero sólo me quedé en dos...”. Por supuesto, sólo se quedó en dos porque el primer mensaje tuvo muchísima repercusión en las redes sociales, y muy negativa, acto seguido de publicarlo, Vigalondo empezó a recibir insultos por la red social, la gente se tragó de pleno lo que Vigalondo dijo sobre el Holocausto, y los que no se lo tragaron, le criticaron por haber publicado un chiste con tan mal gusto. En su artículo explicativo sobre el suceso, que podéis leer aquí, Vigalondo aporta una serie de enlaces que explican exactamente el revuelo que se formó sobre el tema en 2011. Algunos de los enlaces pertenecen a blogs que ya no están disponibles, pero aún así, vale la pena echar un ojo a aquellos blogs que siguen en pie. Lo más interesante que podemos rescatar de estos blogs son las consecuencias posteriores que tuvo esta publicación en la vida de Vigalondo. En una entrevista que el propio Zapata hizo a Vigalondo el 14 de abril del 2011, Vigalondo comenta que se planteó, incluso, irse de España, pues pensó que su trayectoria profesional acabaría manchada, y que quizás en el futuro, podría tener problemas para poder volver a dedicarse al cine o la escritura. 


Sobre esto podemos reflexionar largo y tendido, pero también claro y cristalino, porque únicamente existen dos opciones. Primera: si el chiste se entendió como un chiste y no como una opinión real de Vigalondo, sería desmesurado pensar que Vigalondo tuviera que irse de España por publicar un chiste, ya fuera de contenido macabro o no. Con esta idea supongo que estarán de acuerdo aquellos a los que no les hizo ni puta gracia el chiste, pero no pensaron que se trataba de una opinión real de su autor. Segunda: si el chiste se entendió como una opinión real de Vigalondo, entonces no era un chiste, y Vigalondo sería un nazi y un fascista. La cuestión es que sabemos, que Vigalondo no es nazi, no sólo porque él lo haya desmentido o porque no haya tenido ideas ni antecedentes históricos que se acerquen mínimamente a la ideología nazi a lo largo de su vida, sino también porque no sé quién sería tan imbécil de haber llegado a 50000 seguidores en twitter, y publicar algo así, siendo ésta una opinión real. De esta manera, sólo nos queda una opción, es desmesurado que Vigalondo tuviera que sufrir lo que sufrió porque a muchos no les hizo gracia un chiste. Una cosa es soportar que alguien te diga que eres un gilipollas por publicar un chiste sin gracia, otra muy distinta es que las cosas se nos vayan de las manos hasta tal punto que el linchamiento público no te perdone residir en tu país de origen o te obligue a perder tu trabajo. 


Pues bien, vayamos a la segunda parte de la historia, queda claro que Vigalondo tuvo sus detractores, pero también hubo gente que lo defendió y apoyó, como fue el caso de Guillermo Zapata, concejal de Cultura, de Ahora Madrid, por Manuela Carmena. De esta manera, al igual que en twitter hubieron una serie de personas que se dedicaron a despotricar contra Vigalondo, hubo gente que se dedicó a publicar masivamente chistes sobre humor negro para apoyarle. Guillermo Zapata, en un gesto de simpatía con Vigalondo, no fue menos. Ahora resulta, que en 2015, Esperanza Aguirre se ha dedicado ha desenterrar estos twitts, apartándolos de todo contexto, y denunciando a Zapata por filo-nazi, burlarse de las víctimas del terrorismo y de las niñas desaparecidas. Para ser más concretos, los chistes de Zapata aludían, específicamente, tanto a Irene Villa como a Marta del Castillo.

Es curioso, porque sabemos por el primer enlace que di del diario.es que Irene Villa, víctima de un atentado de ETA por el que perdió las piernas, respondió su momento al tema de los chistes de humor negro riéndose sobre sí misma diciendo que el chiste que más le gustaba sobre ella misma era aquel que decía que era "una mujer explosiva". Al padre de Marta del Castillo, los chistes no le han hecho especialmente gracia, pero ha dicho que bastaría con una reprimenda a Zapata por parte de Carmena, sin hablar de su dimisión. A la vez, ha aceptado sus disculpas. Con todos estos datos, me resulta muy curioso ver cómo se ha comportado la gente en las redes sociales. De nuevo, la historia de Vigalondo se repite con Zapata, como si de un bucle se tratara, es prácticamente la misma historia planteada unos años después. Pero esta vez, con intereses políticos detrás, porque es obvio que esta historia de 2011 no tendría ninguna repercusión si no fuera porque ahora Guillermo Zapata es concejal de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid. O mejor dicho, fue, pues ya ha presentado su dimisión.

La última noticia que tenemos al respecto sobre este tema es que el Ministerio de Interior va a impulsar una investigación judicial a Zapata para investigar si éste cometió delitos de odio y discriminación. De nuevo, el asunto se nos ha ido de las manos. En general, no entiendo que Zapata tenga que dimitir por las mismas razones por las que no entiendo que Vigalondo tuviera que plantearse irse de España o perder su trabajo. Zapata, al igual que Vigalondo, no odia a Irene Villa ni a Marta del Castillo ni a las víctimas del Holocausto. Simplemente hizo unos chistes desafortunados, en este caso, para defender una causa justa, como lo fue en aquel momento restarle importancia al linchamiento público que se le estaba haciendo a Vigalondo por un "chiste". Sin embargo, llegar al punto de impulsar una investigación judicial, cuando tirando de hemeroteca se entiende perfectamente el contexto de las publicaciones de Zapata, eso sí que me parece de lo más bizarro. En las redes sociales, hay gente que me ha dicho que no le ha gustado que Zapata se escudara en la frase de que sus palabras "estaban sacadas de contexto" porque es una frase muy usada por el PP y el PSOE cuando han dicho algo políticamente incorrecto. Sin embargo, hay que saber distinguir cuándo la frase "está sacado de contexto" es real y cuándo es pura demagogia. En este caso, teniendo toda la documentación que tenemos sobre el caso, me parece increíble que alguien no entienda que esos twitts realmente están sacados de contexto. Creo que ya no se puede dar más información sobre aquello que pasó en 2011 con Vigalondo, hay miles de enlaces al respecto, quien no lo quiere entender, ni es por desinformación ni porque no tiene opciones para comprenderlo, es por puro dogma y cabezonería.

A esto se le suma que el tema de impulsar una investigación judicial, todavía me parece más bizarro, si pensamos en el pasado, y todavía presente, franquista, que tiene nuestro país, España. Un país en el que sí hay gente verdaderamente nazi, y no se apellidan precisamente Vigalondo o Zapata. Un país donde se han dicho barbaridades tremendas, que esas sí que no eran ironías ni humor negro, sino opiniones reales. De toda esa gente, pocos están en la cárcel o han dimitido de un cargo público.


Por favor, hago un llamamiento desde aquí a la gente en general, y les digo que seamos serios. Todos, y digo, todos, hemos utilizado el humor negro alguna vez en nuestra vida. En las redes sociales he visto a gente que conozco personalmente indignadísimos con la noticia que hace chistes racistas sobre negros, he visto gente (profesionales de la medicina, en este caso) que cuentan anécdotas muy duras sobre sus pacientes en tono de humor que bien podrían considerarse humor negro. Me pregunto quién no ha cantado alguna vez esa canción tan pegadiza de aquel chiste tan cruel: "síndrome de down, dubidudaundaun". Por favor, tú lo has hecho y yo también, y eso no significa ni que seamos racistas, ni que odiemos a nuestros pacientes con cáncer, ni que odiemos a los niños con síndrome de down. Hace unos años, mi abuela murió, siempre se había llevado fatal con mi abuelo. En el entierro a mi padre se le ocurrió decir: "con lo mal que se llevaban tu abuela y tu abuelo, siempre peleando, ahora ya no podrán escapar el uno del otro... porque están enterrados en el mismo nicho". La verdad, se me escapó una carcajada, y a mi padre también.

Hay otro anécdota en mi familia (más que un anécdota, mucho más, pero no encuentro la palabra para nombrarlo), realmente triste, que he contado estos días en las redes sociales, que muy poca gente sabía y ahora la sabe mucha gente. No me gusta airear mi vida privada, pero a veces, para que se haga justicia, tienes que aportar tu granito de arena, y éste es el mío. El hermano mellizo de mi padre murió en un atentado de ETA, tuvo una muerte bastante lenta y dolorosa. Su mujer se quedó viuda con una hija de dos años, a mi padre le faltaban dos semanas para casarse. La muerte de mi tío provocó en mi padre una enfermedad, que aún hoy, perdura, contra la que hemos tenido que luchar sin éxito alguno, y que ha acarreado la desgracia para toda una familia con un pasado triste, muy triste, que ha repercutido en un futuro igualmente gris. Pues bien, ¿sabéis cuántos chistes he tenido que escuchar sobre las víctimas de los atentados de ETA? Muchos, muchísimos, cientos, miles. Añadidle a eso, que el hermano de mi padre era guardia civil. Si pienso en cuántos chistes he tenido que escuchar sobre policía muerta, apaga y vámonos. Millones. Pues veréis, estos chistes no me hacen gracia, no me puedo reír con ellos, pero entiendo perfectamente la diferencia entre una opinión real y un chiste, por muy desagradable que pueda ser éste último. En mi caso ese argumento de: "si fueras tú la aludida, ya veríamos si te sentaban bien", no funciona. He sido la aludida muchas veces, no me han sentado bien, pero eso no me da derecho a linchar a la persona que hace el chiste, cuando sé que no es lo que realmente piensa. O cuando lo hace en un contexto específico. Si te encuentras por la calle con un niño con síndrome de down, lo más probable es que no le cantes: "síndrome de down dubidudaundaun", simplemente por respeto; pero bien pegadiza que es la canción... 

En conclusión, es probable que tanto Vigalondo como Zapata no estuvieran afortunados en sus comentarios, pero desde mi punto de vista, el linchamiento tanto por parte del público general, como por parte de los medios de comunicación, ha sido totalmente excesivo. 

2 comentarios:

  1. Lo que más me gusta de estas cosas es cuando la gente que no tenemos nada que ver con el tema, que no somos perjudicados directos, le dice a las víctimas cuánto tienen que ofenderse con estas cosas. Pasó con la entrevista de Salvados. Pasa ahora. En fin.

    Yo entiendo que son chistes que pueden herir, que pueden ser desafortunados, yo qué sé. Pero creo que esto se está saliendo de madre. Como si en España en estos años, o ahora mismo, no pasasen cosas más importantes.

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  2. Ahora que ha pasado un tiempo y que la justicia española ha tomado partido a la velocidad del rayo, cosa absolutamente insólita en España y que nos hace suponer que el PP o su ideología está detrás del asunto, me pregunto si esa celeridad no es constitutiva del delito de cohecho, el fiscal ha utilizado la ley por asuntos políticos, para herir a Podemos, yo no entiendo mucho de derecho, pero parece un asunto feo.

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