Artículo sin concluir, ya que no puedo dedicarle mucho más tiempo dejo aquí lo que he reflexionado por si algún día pudiera retomar, disculpen las molestias.
Hay una idea que estudié en la facultad con la que nunca acabé de estar de acuerdo, una idea que se estudia mucho en el departamento de ética y que me costaba muchísimo aceptar cuando estudiaba. Siempre me ha dado la impresión de que en la facultad nos metían esta idea con calzador y que luego la defendíamos sin saber muy bien por qué o con falta de argumentos. Se trata de la idea sobre que el estado de bienestar genera ciudadanos pasivos que Adela Cortina explica en Ciudadanos del Mundo (1997), entre otros libros. Lo cierto es que ahora acepto esta idea, pero matizando que uno de los factores que genera ciudadanos pasivos es estar integrados en el sistema capitalista. Si entendemos estado de bienestar por capitalismo, entenderíamos la idea de Cortina sobre que el estado de bienestar genere este tipo de ciudadanos, pero yo prefiero decir simplemente que es el capitalismo uno de los factores que los genera.
Hay una idea que estudié en la facultad con la que nunca acabé de estar de acuerdo, una idea que se estudia mucho en el departamento de ética y que me costaba muchísimo aceptar cuando estudiaba. Siempre me ha dado la impresión de que en la facultad nos metían esta idea con calzador y que luego la defendíamos sin saber muy bien por qué o con falta de argumentos. Se trata de la idea sobre que el estado de bienestar genera ciudadanos pasivos que Adela Cortina explica en Ciudadanos del Mundo (1997), entre otros libros. Lo cierto es que ahora acepto esta idea, pero matizando que uno de los factores que genera ciudadanos pasivos es estar integrados en el sistema capitalista. Si entendemos estado de bienestar por capitalismo, entenderíamos la idea de Cortina sobre que el estado de bienestar genere este tipo de ciudadanos, pero yo prefiero decir simplemente que es el capitalismo uno de los factores que los genera.
¿Por qué es tan importante semejante estupidez y le he dedicado un artículo tan largo a una cuestión tan tonta? Pues porque se puede malinterpretar que el estado de bienestar entendido como Estado social protector y dador de los derechos básicos frente a la lógica del mercado, es quien genera este tipo de ciudadanos pasivos. ¿Y por qué es tan importante que las personas no sean partícipes de esta mala interpretación? Pues porque muchos neoliberalistas cogen este mismo argumento para defender que no es necesario un estado de bienestar dentro de una sociedad capitalista, entendiendo estado de bienestar como un Estado social de derecho. Últimamente, están de moda argumentos del tipo: "el Estado de bienestar se lo da todo hecho a los ciudadanos y así nos salen ciudadanos idiotas, por tanto, hay que quitar becas y prestaciones sociales para que se lo curren" o "el Estado de bienestar es imposible y está en crisis porque el Estado no da a basto cuidando a los más pobres desde la cuna hasta su tumba".
Aquí os dejo algunos de estos argumentos redactados por parte de un defensor del neoliberalismo que piensa que el Estado de bienestar entendido como Estado social -interventor de las leyes del mercado y protector de derechos- es imposible. Lo cierto es que, al contrario de los argumentos que he redactado en el párrafo anterior, son premisas fuertes basadas en argumentos fuertes, pero al final lo que intentan desacreditar es la función del Estado social como interventor del mercado y la función del Estado social como dador de unos derechos mínimos. Todo en base al argumento falaz, al que más tarde volveremos, de la autorregulación de los mercados. Como veis, uno de los argumentos más importantes de este defensor del neoliberalismo es el mismo que el de Adela Cortina: que el estado de bienestar genera ciudadanos pasivos. La diferencia es que Cortina entiende el estado de bienestar como una especie de sinónimo del capitalismo y el neoliberalista entiende por estado de bienestar un Estado social.
Para introducir mi posterior argumentación quisiera poner al lector en breves antecedentes históricos sobre la aparición del estado de bienestar para luego pasar a explicar lo que dice Adela Cortina sobre el estado de bienestar, y más tarde, a la concepción de Peter Drucker de "megaestado".
El estado de bienestar surge a finales del
siglo XIX, concretamente en 1881, impulsado por Otto Von Bismarck, canciller de Alemania entre 1871 y 1890. Empezó como
un Estado en el cual el gobierno promovió beneficios sociales a
través de la generación de recursos y de la distribución de bienes y
servicios hacia los ciudadanos con el objetivo de que el Estado pudiera
intervenir en los mecanismos del mercado para proteger a los ciudadanos y mejorar su calidad de vida. Sin embargo, y más importante, aparte de crear políticas sociales para el obrero asalariado y las
clases más desfavorecidas, otra finalidad del Estado de bienestar fue
contrarrestar la influencia socialista y frenar el crecimiento del
partido socialdemócrata. Es decir, combatir la amenaza de la lucha de clases y la marea socialista gracias a la iniciativa de Otto von Bismarck. Lo mismo pasó en 1870, año en que EEUU estableció gradualmente la regulación de los bancos
de negocios, los ferrocarriles, la energia eléctrica, los teléfonos. Esta regulación fue vista como una tercera vía entre el capitalismo y el socialismo, pero lo cierto es que parte de los intereses por parte de algunos empresarios fue apaciguar una guerra de clases.
Según Adela Cortina, catedrática de Ética y filosofía política de la Universitat de València, el Estado de bienestar -ella lo escribe con mayúsculas- ha confundido la protección de los derechos básicos del ciudadano con la satisfacción de los deseos infinitos del individuo. Cortina piensa que un Estado social democrático de derecho debe proporcionar a los ciudadanos un acceso a la justicia como igualdad de oportunidades y derechos, pero que el "bienestar" -que implica algo más que los derechos básicos- es cosa de cada ciudadano particular. Por supuesto, el Estado no debe interferir ni frustrar ese bienestar, pero no le corresponde al Estado proporcionarlo. Según Cortina, como consecuencia de este intento de satisfacer los deseos infinitos del individuo, el Estado de bienestar genera ciudadanos dependientes y pasivos incapaces de solventar los problemas por sí solos, unos ciudadanos con alergia al voto, irresponsables y muy lejos de ser críticos con la sociedad en la que viven. Esto ocurre precisamente porque el Estado de bienestar actúa como un padre protector concediéndole todos los caprichos a los ciudadanos, sus niños. Siendo así, un Estado es legítimo cuando garantiza los derechos sociales mínimos a sus ciudadanos, y habría que ver qué mínimos se requieren en las diferentes culturas para ver qué tipo de estado de bienestar podemos crear. La legitimidad del Estado no tendría nada que ver, por tanto, con el "bienestar" del ciudadano, sino con ofrecer unos mínimos de justicia: vivienda digna, ingreso básico, trabajo, asistencia sanitaria, educación, etc.
En parte, esta idea de un estado de bienestar en la que el Estado actúa como padre sobreprotector de sus ciudadanos tiene su raíz en la concepción de Peter Drucker de "megaestado". Este megaestado es áquel que intenta convertirse en dueño de la economía y dueño de la sociedad abarcándolo todo. No sólo los aspectos políticos de una sociedad, sino también los aspectos sociales. Siendo así, el Gobierno fija las reglas, establece las pautas, provee, pero no hace. Como consecuencia, es un tipo de Estado electorero en el que los políticos hacen saqueos y maniobras para asegurar su propia elección. Este tipo de Estado podemos encontrarlo si pensamos en los estados totalitarios, el nazismo estableció un sistema de protección social caracterizado por el autoritarismo mediante la prohibición de otras opciones políticas, sindicatos y organismos sociales independientes del partido nazi. Lo que consolidó este estado de bienestar nazi fue la expoliación: primero a comunistas, gitanos y judíos alemanes, luego del sector externo -es decir, los países ocupados-. Los niveles de impuestos eran bajos mientras que los niveles de consumo eran bastante altos para los miembros de la llamada raza superior. Según Drucker también existe una forma de "megaestado" más moderada -no totalitarista- acuñada a los Estados Unidos y Europa Occidental. Para Drucker, ninguna de estas dos formas de megaestado han funcionado, ambas -totalitarista y moderada-, han sido un fracaso.
Sin embargo, tal y como recoge Cortina esta idea del Estado de bienestar añadiendo a esta idea el matiz de los ciudadanos pasivos, tiene una raíz claramente terminológica en la que se apoya para dar sentido a su argumentación.
Cortina recoge la terminología kantiana en la que se diferencia entre "bienestar" y "justicia". A Kant le parecía que cifrar en el bienestar la meta del derecho político era corromper los fundamentos mismos del Estado de derecho debido a que, para él, el bienestar sensible es un ideal de la imaginación. Para Kant, igual que para Cortina, la justicia como ideal de la razón es la meta a la que ha de aspirar el derecho político. Adela Cortina diría entonces que el Estado de bienestar ha de sustituirse por un Estado de justicia en el que no se confundan los deseos ilimitados de los ciudadanos con los derechos mínimos de los mismos, abogando por esta última política.
¿Cuál es mi opinión?
Personalmente estoy de acuerdo con la definición de ciudadanos pasivos que da Adela Cortina y pienso que esos ciudadanos existen en la sociedad capitalista occidental. Si entendemos el estado de bienestar como sinónimo de capitalismo -tal y como considero que la entiende Cortina- esta tesis es concedible, pero si entendemos estado de bienestar como Estado social promulgador de derechos básicos entonces no podemos defender la misma tesis.
Primero, es un hecho que aunque nos joda, en España actualmente vivimos en una sociedad capitalista y estamos integrados de pleno en ella. En esa sociedad capitalista necesitamos que se respeten unos derechos mínimos que actúen para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos con el objetivo de que puedan vivir bien. Ese "vivir bien" tiene que ver directamente con el hecho de que exista un Estado justo que se encargue de ofrecer una serie de derechos básicos como los antes citados: vivienda digna, trabajo digno, asistencia sanitaria, educación, etc. Sobre todo si estos derechos vienen de la mano de impuestos que pagan los ciudadanos. Coincidiremos en que el estado de bienestar consiste precisamente en ofrecer estas medidas de protección social por parte del Estado frente a la lógica del mercado.
La crítica hacia el estado de bienestar por parte de posiciones neoliberales tendría como base la de que el mercado se autorregula y no es necesaria ninguna intervención del Estado al respecto. Sin embargo, aquí lo que importa no es si el mercado se autorregula o no, sino si se autorregula de forma justa para los ciudadanos. Por desgracia esto no ocurre, las demandas de la población no siempre resultan rentables para las empresas privadas, así que necesitamos: a) que el Estado proporcione esos mínimos y b) que la sociedad civil posea sus propios colectivos y asociaciones independientes del Estado para protegerse de las posibles medidas totalitaristas que se puedan promover por parte del Gobierno. La sociedad civil debería ser crítica y limitante de las medidas ilegítimas del poder y el Gobierno.
Segundo,
no creo que el Estado social como papá le haya concedido nunca todos sus
caprichos a sus niños, si entendemos por "caprichos" los deseos
ilimitados de los ciudadanos de los que habla Adela Cortina. Cierto que el
capitalismo y las tecnologías nos han hecho tener mucho más a mano esos caprichos, pero al fin y al cabo esos caprichos son satisfechos por el propio ciudadano que posee un salario de forma individual. Es el propio hecho de estar inmersos en un sistema capitalista lo que hace que vivamos en esa situación de "bienestar" en la que se confunde la felicidad con las posesiones, la apariencia, el consumismo o el poder. Pero el Estado como interventor social y promulgador de políticas sociales no ha concedido más que mínimos y básicos a sus ciudadanos. Si los ciudadanos se han vuelto pasivos, bien puede ser como causa de formar parte de un sistema capitalista que los hace carentes de capacidad crítica y que los mantiene alienados, pero no porque el Estado social les haya concedido todos esos deseos. La sociedad civil reclama y exige derechos cuando esos derechos le son vulnerados por parte del Gobierno, pero no creo que reclame grandes lujos, ni que el Estado social haya ofrecido nunca tales lujos.
Tercero, parece que la creación del Estado de bienestar sirvió en un principio para evitar la lucha de clases, pero lo cierto es que si se evitó, fue porque el obrero asalariado empezó a conseguir los derechos sociales que reclamaba por parte del Estado. Podríamos pensar que se evitó porque gracias a las políticas de Bismarck u otros, se logró callar la boca a los trabajadores y obreros asalariados para fomentar que trabajaran como corderitos al servicio del sistema y para evitar la marea socialista. En parte es cierto, pero también habrá que admitir que si se callaron, si dejaron de luchar, fue en parte porque por fin consiguieron una parte de lo que reclamaban: una mejor calidad de vida y mejores condiciones laborales. Hay que tener en cuenta que existen muchos tipos de socialismos y el socialismo no es ni anarquista ni anticapitalista por defecto. Sí, podemos encontrarnos con el socialismo libertario que defendería un anarquismo social, pero también existe el socialismo marxista que defendería el uso del poder del Estado para acabar con el sistema capitalista y la sociedad burguesa, o también con otro tipo de socialismo que defendería los derechos humanos, la dignidad humana y la justicia social dentro de una sociedad capitalista. Lo cierto es que aunque algunos de estos socialismos no lograran triunfar, probablemente sin la presión social de los obreros asalariados y los grupos socialistas de la época, ni siquiera nos hubieran concedido esas prestaciones sociales. Fue una forma de entrar en el sistema capitalista con vaselina, pero también fue una manera de adquirir derechos, unos derechos que sin protesta social no nos hubieran dado "porque sí".
Cuarto, el principal argumento neoliberal por el cual se critica el estado de bienestar por generar ciudadanos pasivos -y con el objetivo de erradicarlo de la sociedad capitalista- es que el estado de bienestar en un Estado totalitarista como el nazi protegió los derechos sociales de unos ciudadanos concretos, y esto acabó en que esos ciudadanos callaran obedeciendo el regimen. Efectivamente, éste no es un Estado justo en tanto que también limita el poder de la sociedad civil intentando controlar todo aquello que se le antoja, censurando los grupos independientes del Estado que pueda tener la ciudadanía y haciendo caso omiso de las minorías. El nacionalsocialismo prometió a sus ciudadanos políticas sociales que luego pagó mediante la expoliación de los países ocupados, además de robar a los que no pertenecían a la raza aria. No sé hasta qué punto los ciudadanos alemanes sabían esto o fueron engañados, supongo que lo sabían. Es cierto que éste es un buen ejemplo de tener a los ciudadanos contentos mediante políticas de protección estatal, pero reducirlo todo a que la culpa del "mirar hacia otro lado" de los ciudadanos alemanes fue culpa de las políticas de protección social llevadas a cabo por el régimen alemán no sé hasta qué punto es un argumento válido. Sobre todo porque creo que aparte de que las políticas de protección social pudieran influir en mantener el régimen, pienso que lo que llevó a los ciudadanos alemanes a ser ciudadanos pasivos fueron las características totalitaristas y fascistas propias del régimen nazi.
Del mismo modo, pienso que lo que genera ciudadanos pasivos en la actualidad del mundo Occidental es el hecho de estar integrados en un sistema capitalista que ha dejado de ser lo que pretendía ser en la teoría.
@LReplicante.
Del mismo modo, pienso que lo que genera ciudadanos pasivos en la actualidad del mundo Occidental es el hecho de estar integrados en un sistema capitalista que ha dejado de ser lo que pretendía ser en la teoría.
@LReplicante.
Yo al final acabo siempre en lo mismo: educación. La gente no entiende qué es el estado social y de derecho. Se creen que simplemente por vivir aqui´tienen derecho a esto, lo otro, lo de más allá. Y que el Estado tiene que darles lo que pidan, cuando y cómo lo pidan, simplemente porque pagan impuestos. Hace falta mucha educación en estas cosas. Y quizá por esa parte se solventarían otros problemas, como la participación y demás. O no. Ni idea. Pero que hace falta que la gente entienda qué significa estado del bienestar, estoy segura.
ResponderEliminarJoé, ¡¡¡qué rapidez!!! Estoy editándolo aún, este es un borrador que me gustaría continuar. Pues fíjate, yo creo que hace falta educación sí, pero que no se pasen diciendo que la sociedad civil es super exigente y quiere que el Estado les dé lujos y blablabla. Los lujos los tienen los que pueden pagarlos, los demás nos limitamos a reclamar esos derechos básicos cuando nos son vulnerados. Por eso no me acaba de gustar lo que se dice al respecto. Sí, puede que estar dentro del sistema capitalista nos haga niñitos, anticríticos y pavos; del mismo modo que estar dentro de un sistema totalitarista nos haría borregos... pero entiendo que la razón por la que ocurre no es que el Estado social nos ofrezca unos mínimos de protección social, al menos no únicamente. Del mismo modo, sí pienso que no se valoran esos mínimos ni lo que costó conseguirlo.
EliminarEs que mi lector de feeds es el más rápido a este lado del Mississipi. XDDD
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