Lo más curioso es que Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, firmó la prórroga del contrato de la F1 un día antes de su dimisión voluntaria. Además, también se sabe que Rita Barberá cenó con Ecclestone ese mismo día llegando al pacto de la renovación del contrato. Por aquel entonces la carrera ya no era rentable a la Comunitat Valenciana, pero la ruptura del contrato suponía una indemnización de 65'6 millones de euros -el equivalente a dos años de canon- y enfrentarse a la justicia británica.
Aunque posteriormente se supo que esa prórroga era inaplicable, parece ser que Camps sabiendo que iba a dimitir, le pasó la patata caliente a Alberto Fabra sin pensar en el futuro de la Comunitat. En principio, el actual presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, está intentando subsanar el error de Francisco Camps negociando con Ecclestone. Sin embargo, parece que la cosa se va a quedar en esos 33 millones que comentábamos al principio de la noticia más la deuda que lleve a cuestas la Comunitat por la inversión en un proyecto que ha costado una cantidad de dinero estratosférica a las arcas públicas.
Leyendo todo esto me he acordado de los incendios sucedidos el año pasado en Valencia que afectaron a las localidades de Cortes de Pallás y Andilla (aparte de algunas otras). A lo mejor los lectores no le ven mucha relación, pero recuerdo haber protestado indignada por los incencios diciendo que cómo era posible que esa cantidad ingente de dinero hubiera ido destinada a la Fórmula 1 y se hubiera descuidado tanto en materia forestal.
Recuerdo que mucha gente se volcó en ayudar en los incendios, salieron voluntarios hasta de debajo de las piedras para recoger a los animales heridos por el incendio, repoblar los bosques, atender a las personas que habían perdido sus viviendas y un largo etcétera de acciones solidarias. Especialmente, recuerdo una iniciativa que tuvo mucho éxito llamada Un voluntario, un árbol propuesta incialmente por el forestal -por aquel entonces en paro- Luis Castillo Cortés entre otros. La inciativa consistía en que cualquier miembro de la sociedad civil podía participar voluntariamente colaborando y en la organización para limpiar, subir material y repoblar los bosques de las zonas afectadas por los incendios.
La respuesta de la sociedad civil ante los numerosos incendios fue rápida, masiva y concisa, en ese sentido se puede decir que fue admirable, pero puedo recordar que esa misma sociedad civil casi se me echa al cuello cuando denuncié en su grupo de facebook a la Generalitat por no haber invertido en material forestal. Es decir, por no haber prevenido los incendios cuando, en vez de gastar el dinero en el proyecto despilfarrante de la Fórmula 1, podrían haberlo gastado en limpiar los bosques, limpiar los cortafuegos, contratar a los guardias forestales que estaban en paro o haber adoptado medidas de prevención en las zonas más dadas a peligro de incendio durante el invierno. Como se dijo entonces, un incendio se apaga en invierno no en verano.
Cuando la gente del grupo empezó a recriminarme lo que estaba diciendo por "politizar" la tragedia, no podía entender nada. Yo no estaba criticando a esa sociedad civil solidaria, estaba criticando que el Gobierno de la Generalitat Valenciana era capaz de despilfarrar con inversiones absurdas como la F1 de las cuáles sólo se obtenían pérdidas, pero no era capaz de prevenir incendios gastando el dinero público en lo que realmente importa. ¿Acaso dije alguna mentira? Además, podría citar miles de proyectos ridículos en los que ha invertido la Generalitat con dinero público, habiendo podido invertir en un mayor bienestar de la sociedad civil en materia de educación, sanidad, materia forestal, libros para los chavales, etc.
Por un momento pensé que a lo mejor la gente había entendido que lo de los incendios fue fruto del azar o que aquel grupo simplemente estaba destinado al voluntariado y sobraba la materia política. Aún así, me pareció un poco extraño teniendo en cuenta que esta tragedia tenía que ver directa o indirectamente con materia política, el grupo de rap los Chikos del maíz dejó muy claro hace poco su postura sobre lo de "politizar" las tragedias. Por otra parte pensé: "vale, tiene que haber algo más, ¿quién permite a los voluntarios actuar en las zonas afectadas?, ¿quiénes les dan vía libre para trabajar allí?" La respuesta era la siguiente: la propia Generalitat. Efectivamente, yo estaba en un grupo de voluntariado al que la Consellería había dado vía libre para actuar con ciertas condiciones, criticando a la Consellería -a la Generalitat, al propio Gobierno de la Comunitat-, así que las cabezas visibles del grupo tuvieron que cerrarme la boca como pudieron. Aún tengo el mensaje privado en facebook en el que una de esas cabezas se disculpó diciendo que hacía poco había plantado una denuncia a la Consellería por el asunto de las talas bajo los tendidos eléctricos, así que sabía de lo que hablaba, pero que para una vez que tenían esa colaboración...
Vuelvo a repetir que admiro a esa sociedad civil solidaria, pero no debemos olvidarnos de denunciar los recortes y defender nuestros derechos sociales. Desde mi punto de vista, el dinero de las arcas públicas debe gastarse en el bienestar de la sociedad, en crear empleo, en prevenir las tragedias. Como ciudadanos que pagamos impuestos debemos exigir que el Gobierno use ese dinero para mejorar nuestra calidad de vida. No habiendo prevenido el incendio en favor de gastar el dinero público en otras cosas propias de la alta cuna valenciana, lo lógico hubiera sido contratar a gente capaz de reconstruir los bosques tras los incendios. Sin embargo, tuvieron que acudir cientos de voluntarios para llevar a cabo esta labor gratis, lo cuál le vino de lujo a la Consellería. La conclusión de esos días fue que no hubieron responsables de los incendios y la imagen de la Generalitat quedó limpia gracias a la inciativa de los voluntarios -iniciativa que no fue de la Generalitat ni de la Consellería-, que como siempre, se salieron con la suya.
Ahora esa deuda de la F1 que arrastra la Comunitat Valenciana junto con la multa de los 33 millones de euros, demuestran definitivamente que el único objetivo de la Generalitat es lucrarse unos pocos acosta de la recalificación de los terrenos, los tratos de favor y la pobreza de la sociedad. La desorbitada deuda no recaerá en Camps ni en Rita Barberá, recaerá en la sociedad civil cuyo bienestar y derechos irán desapareciendo con la excusa de una crisis provocada -en parte- por los que nos gobiernan. Pienso en la gente de ese grupo de facebook que aún hoy sigue en marcha, me encantaría que leyeran esto sin juzgarme personalmente y comprendieran que, a veces, la sociedad civil tiene deberes que van mucho más allá de la solidaridad.
@LReplicante.


Darling, se me llevan los demonios cada vez que alguien, para callarte la boca, te dice: "Estás politizando". Es muy triste que no sepan que todo lo que se hace en lo público es política y contribuye a la política. La PAH hace política, los preferentistas hacen política, los de NNGG que aplauden hacen política, los voluntarios que repueblan hacen política. Y puede hacerse de una manera o de otra.
ResponderEliminarQué triste es que la política se entienda como algo malo, como algo que "contamina" otra buena acción. Son heridas de la guerra, yo lo tengo claro. Lo llevamos en el ADN.
Sin embargo, el otro día leí un texto de Benjamin Constant, al final de la conferencia "De la libertad de los antiguos comparada con la de los modernos", en la que dice algo así como: no dejéis la política en las manos de los políiiiticos, que os animarán a que lo hagáis, a que no participéis en lo púuuublico. No seáis toooontos, que dejando el espacio público que os corresponde vacío, ellos se encargarán de ocuparlo, y entonces, os quedaréis sin las garantías de vuestros derechos. Y le faltó añadir: lerdos.
Y así estamos, casi 2 siglos después. Hasta que no se cambie la concepción de la política que se tiene en este país, poco puede cambiar.
Muá
Pues esto de "politizar" ya me lo han dicho varias veces, me da mucha rabia por lo que tú dices. Leí el texto de Constant, tienes que leer el de 'La desobediencia civil' de Thoreau, también muy contemporáneo...
Eliminar