Después del revuelo que causó esta medida, Arturo González escribía en el diario Público sobre el peligro de la delación, esto es, denunciar desde el punto de vista del anonimato y desde la impunidad a otro ser humano por alguna conducta improcedente socialmente. Más adelante, leímos otras noticias como que detrás del buzón contra el fraude laboral no había nadie que atendiera las denuncias, o lo que es lo mismo, no existe ningún protocolo de actuación que determine cómo proceder ante la recepción de denuncias.
A raíz de haber leído este último artículo en el que se especifica que si el denunciante quiere ser parte o interesado en la denuncia podrá hacerlo mediante una denuncia formal, me he hecho la siguiente pregunta: ¿Y si el supuesto buzón es, simple y llanamente, una medida de terror para amedrentar a la sociedad española?, ¿y si ésta es su única y verdadera función?
De momento, tenemos el dato de que detrás del buzón no hay nadie y de que el proceso de registrar todas las denuncias anónimas y llevarlas a ejecución, en caso de hacerse, va a ser mucho más difícil que con el sistema anterior, puesto que el buzón no especifica el tiempo ni el espacio del posible delito cometido y tampoco ofrece la posibilidad de informar de las acciones de personas físicas y jurídicas. Además, en la propia web del ministerio, hablando sobre las denuncias formales, se indica que las denuncias anónimas no se tramitarán. Leyendo alguno de los comentarios que ha suscitado la noticia, nos encontramos con que hay quien piensa que el buzón está hecho para el beneficio de los empresarios en detrimento de los trabajadores, pero yo creo que la función del buzón va mucho más allá. Cualquiera puede denunciar en el buzón, sea o no directivo de una empresa. Si esto es así, cabe preguntarse cuál es la función última de este buzón.
Una de las premisas fundamentales de los Estados totalitarios y fascistas ha sido mantener bajo estricto orden y control el comportamiento de la población. Por tanto, la información sobre los colectivos e individuos de una población se vuelve importantísima en una sociedad de estas características: si tenemos información sobre cómo funcionan los individuos y colectivos en profundidad, podremos saber cómo manipularlos y controlarlos. La manipulación y el control de la población acaba derivando, entre otras cosas, en una mayor obediencia por parte de los miembros de una sociedad. Actualmente, la era digital permite que la información sobre los individuos miembros de una comunidad sea más transparente, mientras que por el contrario, los poderes públicos son cada vez más opacos e incontrolables. Si a esto le sumamos que el Estado posee nuevas herramientas para poder controlar de forma anónima a sus ciudadanos y que la sociedad civil carece de derechos mediante los que puedan protegerse del uso indebido del poder, nos encontramos con que los ciudadanos estamos en bragas ante posibles injusticias que se puedan cometer por parte del Estado. Los Gobiernos reproducen sistemáticamente lo que han aprendido de los régimenes totalitarios para obtener más poder, y la obtención de poder pasa por el control de los ciudadanos. Unos ciudadanos cuyos derechos merman paulatinamente, ciudadanos que se transforman en dócil ganado fácil de manejar.
Ante tal poder estatal, me pregunto por qué el Gobierno de España pondría un buzón en el que los propios ciudadanos son los delatores de los otros. Si estamos viviendo en una época en la que, como dice Arturo González, el Gobierno tiene la suficiente capacidad para crear mecanismos con los que controlar a sus ciudadanos sin necesidad de usar la delación, ¿qué sentido tiene un buzón puesto precipitadamente en la web del Ministerio, cuyas denuncias irán llegando sin que nadie pueda administrarlas?, ¿de qué le sirve al Gobierno?, ¿cuál es su verdadera función? Y aquí está el quid del meollo. Pienso, que lo único que quiere fomentar nuestro Gobierno con la creación de tal buzón es el miedo. Ten miedo de que tu vecino pueda denunciarte, ten miedo de que tu compañero de trabajo o alguno de tus jefes vulneren tu presunción de inocencia injustamente. ¿El por qué? Es sencillo, las personas con miedo, obedecen. Es mucho más sencillo que un trabajador obedezca si tiene miedo constante a que otros, sus superiores o no, puedan denunciarle. Hacer que la sociedad viva con miedo es uno de los mecanismos de control más eficaces que puede tener un Gobierno para dominar a una población. Además, tener miedo a tu vecino implica que los posibles grupos que puedan surgir para contrarrestar otro tipo de poderes permanezcan separados. Los individuos alienados son mucho menos peligrosos para el poder que los grupos. Sea ese buzón inútil o no en la práctica, apuesto a que infundir miedo es una de sus funciones.
En las redes sociales los ciudadanos han dejado claro al Gobierno que no se van a dejar amedrentar denunciando al propio Partido Popular en el buzón, pero lo cierto es que ya he leído varios comentarios hablando sobre lo peligrosos que son los que ahora ostentan el poder y que "hay que tener cuidado". Por una parte, es digno de admirar que la población responda a esa medida represora mediante las denuncias serias y humorísticas hacia el PP. Por otra parte, me pregunto si el buzón estará cumpliendo parte de su función en aquellas personas que precavidas -con razón- dicen que "hay que tener cuidado".
@LReplicante.
Más referencias consultadas para escribir el artículo aparte de las ya citadas en los enlaces:
- Documental La doctrina del shock.
- Steffano Rodotà. Tecnopolitica. La democrazia e le nuove tecnologie dell'informazione (2004, 2. ed.)
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